Francia ha conservado la tradición de adornar las casas con muérdago cuando llega el año nuevo.

El muérdago es una planta semiparásita de hojas siempre verdes y bayas blancas, que crece en ciertos árboles como el chopo, la encina o algunos frutales.

Para los celtas, era  sagrado y  simbolizaba  la inmortalidad ya que sus hojas permanecen verdes en pleno invierno. Los druidas le atribuían numerosas propiedades medicinales y mágicas y la recogían, cortándola con una hoz de oro durante el solsticio de invierno.
La gente colgaba el  muérdago en sus casas para  alejar los malos espíritus, tener salud, suerte, buenas cosechas y prosperidad. También era símbolo de paz; cuando dos personas enemigas se encontraban en el bosque debajo de una planta de muérdago, tenían que dejar las armas y suspender la pelea hasta el día siguiente.

Hoy en día, el muérdago es parte de las decoraciones de Navidad en numerosos países de Europa y se suele colgar sus ramas en la puerta o en el techo de las casas.

En Francia, se practica esta costumbre durante el periodo navideño, pero el muérdago se relaciona particularmente con la Saint-Sylvestre, el 31 de diciembre y el primer día del año.


El 1 de enero, felicitar a familiares y amigos debajo del muérdago que simboliza la alegría, la prosperidad y la dicha es un buen presagio para que empiecen el nuevo año con buen pie…

Se dice que las parejas que se dan un beso debajo de una rama de muérdago tendrán una relación maravillosa y, si son solteros, se casarán en el transcurso del año…

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